Una historia muy sensual.

“Como siempre se puso a su espalda y cerró los ojos sin decir palabra. Deslizó sus dedos rozando la blusa y buscó los botones para liberarla. Alcanzó luego la cintura elástica, desabrochó un broche y bajó la falda casi sin rozarla.

Tanteó los bordes del sostén de seda que con manos diestras dejó que cayera. Hizo lo mismo con las medias negras y el mínimo tanga que enredó en sus piernas. Cruzó entonces sus sólidos brazos bajo los pechos de ella, la elevó en el aire y libró sus tobillos del ovillo de tela. Cuando estuvo desnuda dudó si mirarla y prefirió el recuerdo de noches lejanas. Consintió un ambiguo desliz de sus manos pero impidió luego que jugaran sus labios. Suspiró un segundo, olió a lo que olía y sintió que todo giraba en el mundo.

Tomó otras braguitas y otro sostén diminuto y, esta vez sin medias, comenzó a vestirla. Le puso un top de color de plata y una blusa blanca que se trasparentaba, un pantalón pirata y un bolso de paja.

Y cuando estuvo seguro, sin siquiera mirarla, que estaba perfecta buscó un escaparate remoto en el que seguir trabajando.” (Jorge Rubio)

Anuncios
Publicado en Humor. Leave a Comment »

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: