Comilona…

Ya se puede decir que ha disfrutado de mi primera comida de empresa. Hasta ahora habían sido comidas entre compañeros, que por cierto, son las más divertidas, pero si lo que quieres es ir de guagüi (por el morro) son las comidas de empresa (con mi anterior jefe creo que no se hubieran producido :)).Fue el primer día que fui a trabajar en las oficinas del cliente de mi empresa, una consultoría. El tío tiene las oficinas en Puerta de Hierro (su casa en el mismo edificio), los que conozcan un poco Madrid sabrán que aquella zona no es moco de pavo. El edificio está rodeado de grandes mansiones con grandes fincas y piscinas y por allí sólo se ven coches de lujo. Esta es la zona donde trabajo.

Pues bien retomando… el primer día, nos reunimos allí uno de los responsables de la aplicación (Alejandro, uno de los socios de mi empresa), el consultor, uno de los clientes finales (usuarios de la aplicación) y yo como segundo responsable d ela aplicación. Después de una mañana dura de tener que ponernos de acuerdo cliente y programadores (los que sean del gremio saben que puede ser una dura tarea) sobre algunos detalles de la aplicación llegó la hora de comer. Al principio, yo temblaba un poco, porque me imaginaba que esta gente iría un poco a lo grande (como así fue) pero ya no me tenía en pié cuando vi que entrábamos a un club privado que hay justo enfrente de las oficinas (del cual es socio el consultor).
Empezaron con cerveza, que si aperitivos, que si más aperitivos, hasta ponernos hasta el quiko. Después los camareros muy atentos (ya les vale) vinieron a ofrecernos el plato principal. Yo muy prudente me esperé hasta el final para no quedar ni por encima ni muy por debajo de las pretensiones culinarias de los demás. Mi sorpresa fue cuando el camarero no dejó de ofrecernos grandiosos platos del estilo de emperador o entrecot, lubina o solomillo y claro a ti se te hace la boca agua, pero a la vez el bolsillo gaseosa…
El caso es que todo empezaron a pedir, y como no (bueno quizá era lo más asequible) solomillos, y solomillos, y solomillos y claro cuando me tocó a mi dije “lo mismo”. Ahí fue cuando dije ¿Juanito, ande te has metio?:). Pues bien aunque no os lo creáis, la comida nos salio a cada uno por casi 30?… una pasada!!! (también tomamos vino).

Lo que no había pensado, pero en cierto modo era lógico es que el consultor sacó la Visa Oro y todo se solucionó. Moraleja ¡¡Vente a trabajar a Madrid, las comidas son la bomba!!.

Un abrazo.

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Publicado en Madrid, Trabajo. 1 Comment »

Una respuesta to “Comilona…”

  1. Jesús Says:

    ¡¡¡Que no flipes tanto por ir a Madrid!!!
    Es sólo lo que pasa por trabajar, da igual la ciudad.

    Anda, disfruta. Y valora todo.


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