El maestro… Joaquín Sabina… El poeta… Digan lo que digan…

Ni la lluvia, ni el viento, ni la tempestad
ni el sol, ni el calor, ni el bochorno
ni el estrés, ni el trafico, ni los atascos
lo pudieron evitar.ni los mal educados, ni los desganados
ni los mareos o la enfermedad,
ni las materias arena-agua mezcladas
lo pudieron pararEl maestro llegó, cedió su sitio y se marchó,
estupidez, desconsideración?,
no, elegancia, que no un pacto de caballeros.El viento enseguida empezó a susurrar historias
de vida, frases de amor, amor hecho vida
historias hechas canción.Muchedumbre enloquecida, sentimientos descontrolados
alegrías contenidas, amistades quedarán.
Cris, Cris, Cristina… la llamaban soledad.
Soledades encontradas, soledades agradecidas
soledades festejadas tras dejar el abandono.

Dos horas y media de vivencias,
dos horas y media de pasión
150 minutos de palabras enlazadas,
y su soledad y yo.

Soledad, la mía,
un rato emigró a tierras del olvido,
aunque al rato retornó del nº 7 de la calle melancolía
dejando solo, triste, pero no olvidado mi corazón.

Entre brisa y brisa se notó una ausencia,
que en momentos de aires cargados de sentimientos,
añoras su calor. Calor de mi tierra no te preocupes
en breve te dejare rozarme con alegría, tocarme sin temor

Las lecciones, las historias, no te dejan pasivo
te hacen pensar, te hacen ver tu vida
reflejada como un recorrido, como camino,
como una senda que… al fin y al cabo un día termina.

Vive tu camino, vive tu alegría
vive tu soledad, pero piensa que
este camino que hoy vives no lo vuelves a pisar.

Al igual que los susurros del viento,
del maestro, del poeta, del señor,
un día terminaron, asi es,
yo me bajo en mi casa, YO ME QUEDO EN MADRID.